A la famosa frase de Nietzsche, yo le añadiría “y te ayuda a abrir los ojos”

Mucha gente se pregunta ¿cómo puedo estar yo tan animado y optimista con la grave situación que vivo? Yo la verdad exactamente no lo se, soy el primer sorprendido. Supongo que será la combinación de muchas cosas, lo primero la gran labor que hizo conmigo Palmira Ric, la psicóloga de la Asociación Española Contra el Cáncer, algo harán las pastillitas de la psiquiatra, porque mi gran objetivo cuando enfermé fué mantenerme bien mentalmente, porque en caso contrario el tiempo que me quedase estaría muerto en vida y parece que lo hice bien, con la ayuda de estas dos profesionales, aunque quiero destacar la anotación de la psiquiatra en mi expediente que puso “Actitud admirable”.

Por otra parte están los efectos del perfeccionismo que he ido forjando debido a una deformación profesional que empezó en mi etapa de jugador profesional de baloncesto, en la que aprendes que los números uno son como todos pero se diferencian sobre todo en los pequeños detalles, pues son estos los que al final marcan la diferencia. Este mismo espíritu tuve en mi etapa de profesor de ofimática, ser mejor que los demás en donde otros no llegaban, pues lo general lo conocemos todos y más o menos todo lo hacemos bien. Todo esto me ha ido reforzando una personalidad perfeccionista.

Si a esto le añadimos el grave error médico que sufrí, tenemos que ya no me fío ni de mi sombra y que intento supervisar todo, lo que ha hecho que descubriese una gran cantidad de errores en mi historia clínica y ayudase a descubrir el grave error. Además el saber más de mi enfermedad que mis propios médicos, me ha permitido sortear dos negativas al trasplante pulmonar hasta conseguir que me aceptaran. He sorteado ya varias veces la muerte gracias a estar pendiente de todo mi proceso y claro, esto no hace más que potenciar mi perfeccionismo.

Algo parecido me ha pasado en la vía administrativa, con la discapacidad y la incapacidad absoluta, me ha costado encontrar gente que supiese del tema y te asesorase de verdad, profesionales de verdad, en vez de vendedores de bálsamos de fierabras que es lo que más abunda en este país. Me he tenido que comprar libros sobre el tema, leer sentencias, legislación, revisar expedientes, hasta más o menos controlar del tema y así poder recurrir una decisión totalmente injusta, que al final por la desidia de ciertos funcionarios públicos ha tenido que acabar en la vía judicial, que cuando menos ya no es justa, porque dictaminen lo que dictaminen habrán llegado en cualquier caso tarde.

Ahora, después de casi 5 años, empieza a moverse mi caso contra el SERGAS en la vía judicial, tengo todas las de ganar, lo se, conozco mi caso casi de memoria y eso que mi expediente médico tiene más de 500 páginas, el problema va a ser que hay que hacérselo saber al juez y eso ya es más complicado, dejárselo claro en el poco tiempo que le dedicará al tema. Hay que soportar informes demoledores, con mentiras y barbaridades de la parte contraria, da igual, es lo normal, que van a decir ellos, así es como se defienden los animales cuando se ven desesperados.

No iba a contar mucho sobre el tema judicial y la supuestas negligencias médicas en mi caso, pero visto que va a ser complicado que se haga justicia, aunque yo me dejaré la vida en ello, creo que lo mejor será ir dando a conocer a la opinión pública todo lo que ha pasado, que sea cada uno el que juzgue y sepa como funcionan las alcantarillas de este país.

Me andaba hace mucho tiempo en la cabeza y no me había decidido, pero un hecho muy decepcionante en este sentido ocurrido ayer,  me ha llevado a decidirme, no necesito el dinero de una posible sentencia favorable, pero si necesito que se haga justicia y como por los cauces normales es complicado, voy a intentarlo por la vía mediatica, no ahora, pero si a su debido tiempo, por eso he decidido empezar a escribir el libro que relate todo lo que me ha pasado, desde el principio, sin pelos en la lengua, de forma didactica y comprensible para el público en general, me llevará tiempo, ahora mis prioridades son otras, no se si se acabará publicando o no, o si me dará la vida para acabarlo, da igual, si quiero dormir tranquilo o incluso morir tranquilo sin revolverme en el infierno he de hacerlo.

Como soy de ciencias actúo según la ley de la acción-reacción. Si se aplica una fuerza x sobre mi cuerpo, mi cuerpo reacciona de forma directamente proporcional aplicando la misma fuerza en sentido contrario. Esto traducido vendría a decir “Cuantos más palos me den más duro me hacen y más voy a pelear, es la única opción que me queda”

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