Archivo de 23 febrero 2011

Hoy he tenido que salir de casa para hacer un par de recados que tenía pendientes y que no podía demorar más, ya que si me llamaban para trasplante se quedarían sin hacer. El primero consistía en ir a hacienda a visar un contrato y el segundo pasarme por MUFACE a entregar una solicitud.

Al final opté por la modalidad, con chofer, lo que quiere decir que en vez de conducir yo y aparcar cerca, me dejan delante de los sitios, hago el recado y me esperan. En hacienda hubo suerte y hasta había sitio para aparcar a 50 metros, así que dejamos el coche bien aparcado y a caminar, llegué que no podía ni hablar, es una distancia ridícula, hasta para mi lo era hace unos días, pero ahora es un sufrimiento. Llevabamos practicamente todo el papeleo listo, es lo que tiene haber sido funcionario y que te apasione el procedimiento administrativo, así que el trámite fué bastante rápido. De vuelta al coche llegué fatal, con un par de paradas incluidas.

En Muface ya ni me bajé, pues el portal tiene como unos 12 escalones y después hay que subir un piso por escaleras ya que no tiene ascensor y la entrada es laberíntica, así que “mi chofer” entregó los papeles por mi, que también estaban ya bien preparados de antemano. Me acuerdo nuevamente del equipo de valoración de discapacidades y su forma de utilizar la ley para impedirnos acceder a nuestros derechos a los discapacitados, habrá que esperar a que decida el juez.

De vuelta me pasé por la Asociación Gallega de Fibrosis Quistica a comprar dos copias del video de Patxi, que estoy deseando ver, otra vez disnea, esa sensación tan angustiosa, así que estaba ya deseando volver a la seguridad que me da estar en casa. De camino ojeé el librito que trae el video y me quedé un poco impresionado con el relato de la estancia en reanimación, me lo esperaba, pero mientras lo lees se te aparecen de pronto todos tus miedos, que están ahí siempre, esperando a que tengas un momento de debilidad, pero como yo soy así prefiero enfrentarme a ellos cuanto antes para que cuando llegue el momento de enfrentarme a ellos ya sean viejos conocidos.

Pues ahora a ver NAG MAPU, la cima interior, ya os contaré…

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Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (Estados Unidos) han identificado las bases moleculares del rechazo crónico de los trasplantes de corazón, pulmón y riñones que sufren algunos pacientes. Los descubrimientos, que se publican en la revista ‘Science Signaling’, sugieren nuevos métodos terapéuticos para prevenir el rechazo de trasplantes y sabotear el crecimiento del cáncer.

 Los científicos, dirigidos por Elaine Reed, se centraron en el mecanismo existente tras el estrechamiento de los vasos sanguíneos del injerto del donante, que bloquea la sangre que llega hasta el órgano trasplantado. Al reducir los nutrientes y el oxígeno, el órgano finalmente falla, lo que fuerza al paciente a volver a la lista de espera de trasplantes.

Estudios anteriores del mismo equipo científico mostraron que los pacientes con sistemas inmunes que producían anticuerpos para los antígenos de los leucocitos humanos del donante se encontraban bajo mayor riesgo de rechazo crónico.

En su trabajo actual, los investigadores examinaron cómo las moléculas de antígenos de leucocitos humanos del tejido donado provocan una respuesta inmune en el paciente. Los científicos examinaron cómo los anticuerpos del paciente desencadenan señales que promueven el crecimiento excesivo de las células que cubren el interior de los vasos sanguíneos del órgano implantado.

El equipo descubrió que la capacidad de estos antígenos para estimular el crecimiento y movimiento celular depende de una relación compensatoria con otra molécula llamada integrina beta 4.

“La integrina permite a las células sobrevivir y expandirse, algo esencial para la progresión tumoral. Sospechamos que las integrinas ‘secuestran’ los antígenos de leucocitos humanos y se aprovechan de sus funciones. Cuando suprimimos las integrinas, los antígenos no pudieron hacer que las células se desarrollaran y movieran”, explica Reed.

Por otro lado, cuando el equipo suprimió estos antígenos, las integrinas no pudieron apoyar la comunicación celular con su ambiente. El descubrimiento implica que los antígenos de leucocito humano son necesarios en funciones reguladas por las integrinas, como el movimiento celular.

“Lo emocionante desde un punto de vista médico es cómo nuestros descubrimientos ofrecen nuevas oportunidades terapéuticas. Si identificamos medios para interrumpir la relación entre los antígenos de leucocito humano y las integrinas, podremos prevenir el rechazo crónico de los órganos en los pacientes de trasplante”, añade la investigadora.

El siguiente paso de los autores del trabajo es investigar cómo las integrinas y los antígenos de leucocito humano funcionan en conjunto para promover el desarrollo del cáncer. La investigación sugiere un nuevo método para detener la progresión del cáncer al evitar la angiogénesis, el proceso por el que un tumor desarrolla su propio suministro sanguíneo.

“Al interferir con la dependencia de las integrinas con respecto a los antígenos de leucocito humano para lanzar señales a las células, podemos sabotear la capacidad celular para desarrollar nuevos vasos sanguíneos que alimentan al tumor”, concluye Reed.

Fuente: Agencia EFE. 19 de Nov.

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